El área sanitaria de Vigo incorporó 24 vehículos nuevos a su flota destinada al transporte de profesionales, pacientes y material sanitario, con una inversión cercana al medio millón de euros. La renovación se enmarca en el refuerzo de los equipos asistenciales que prestan atención fuera de los centros hospitalarios, un ámbito que el Sergas ha ido ampliando en los últimos años como alternativa a la hospitalización convencional para determinados procesos.
Los nuevos vehículos se reparten entre distintos servicios según sus necesidades operativas: ocho se destinan al equipo de hospitalización a domicilio, cinco a los equipos de soporte de atención domiciliaria, cuatro al servicio de continuidad de cuidados, dos a cardiología intervencionista, dos a hematología domiciliaria, uno al punto de atención continuada (PAC) de Vigo y dos más a labores de mantenimiento y funciones de apoyo. La flota incorpora tres modelos distintos, todos ellos con motor híbrido no enchufable y cambio automático.
La hospitalización a domicilio y los equipos de soporte de atención domiciliaria permiten tratar en la vivienda del paciente procesos clínicos que tradicionalmente exigían un ingreso hospitalario convencional, liberando camas en los hospitales y acercando la asistencia a personas con movilidad reducida o patologías crónicas que requieren seguimiento continuado. El área sanitaria de Vigo, la más poblada de Galicia y de referencia para el Hospital Álvaro Cunqueiro, concentra una parte importante de la demanda de este tipo de servicios domiciliarios en la comunidad.
La incorporación de los nuevos vehículos se suma a otras actuaciones recientes del área sanitaria viguesa orientadas a reforzar la atención fuera del propio hospital, como el despliegue de especialistas del Cunqueiro en centros de salud para acortar listas de espera o la puesta en marcha de nuevas unidades asistenciales en el propio complejo hospitalario. La elección de motorizaciones híbridas para toda la flota renovada responde, además, a los criterios de eficiencia energética que la Administración autonómica viene aplicando de forma progresiva en sus adquisiciones de vehículos de servicio.