Povisa, el mayor hospital privado de Galicia y uno de los mayores de España, cerró el ejercicio 2025 con un beneficio después de impuestos de 7,4 millones de euros, un 1.200% más que los 613.000 euros que había ganado el año anterior. El centro, propiedad del grupo Ribera Salud —integrado en la multinacional francesa Vivalto Santé— atiende a más de 100.000 pacientes de la sanidad pública gallega a través del concierto que mantiene con el Sergas desde hace décadas, lo que convierte cualquier variación relevante en sus cuentas en un asunto de interés público más allá del propio negocio hospitalario.
El salto en los resultados coincide en el tiempo con un cambio sustancial en las condiciones económicas de ese concierto. El nuevo contrato entre el Sergas y Povisa entró en vigor el pasado 12 de abril, tras meses de negociación y una prórroga forzosa del acuerdo anterior que había costado 22 millones de euros a la Xunta. El nuevo modelo, valorado en 194,7 millones de euros durante sus dos años de vigencia —unos 97,4 millones anuales—, cambia además el sistema de pago: en lugar de retribuir a Povisa por paciente asignado, como ocurría durante la mayor parte del concierto anterior, ahora se le paga en función de la actividad asistencial efectivamente realizada. En conjunto, la financiación del concierto ha aumentado un 17% respecto al contrato previo.
Preguntada por la mejora de resultados, la propiedad del hospital, Ribera Salud, atribuye el cambio a una combinación de factores, entre ellos la evolución de los distintos clientes a los que presta servicio, incluido el propio Sergas. La compañía reconoce que la entrada en vigor del nuevo contrato —que califica de «equilibrado»— contribuyó a reducir las pérdidas acumuladas en ejercicios anteriores y permitió que aflorasen unos resultados que llevaban tiempo lastrados. Ribera Salud sostiene además que la mejora financiera debe valorarse junto a las inversiones realizadas en el centro: 4,7 millones de euros en 2025, con una previsión de superar los 7 millones en 2026, destinados según la empresa a la mejora de infraestructuras y equipamiento.
El incremento de la financiación pública se ha producido, sin embargo, en paralelo a una pérdida sostenida de pacientes. Desde que en 2014 los usuarios del área sanitaria de Vigo pudieron elegir entre Povisa y el Hospital Álvaro Cunqueiro como centro de referencia, el hospital privado ha perdido cerca de 40.000 pacientes, que han optado por trasladarse a la red pública. Povisa, fundado en 1973 por un grupo de médicos vigueses y adquirido en 1997 por el naviero José Silveira antes de pasar a manos de Ribera Salud, no vive en 2025 su mejor año histórico: en 2013 llegó a ganar 11,3 millones de euros, después de que el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia reconociera que el hospital había atendido durante años a más pacientes de los pactados, lo que obligó al Sergas a abonarle 12 millones de euros adicionales.
El futuro de la relación entre Povisa y el Sergas sigue, por ahora, abierto. La Consellería de Sanidade asegura que trabaja ya en la preparación del siguiente contrato, aunque todavía no ha decidido públicamente si optará por una nueva prórroga del actual concierto, como ocurrió con el anterior, o por poner en marcha un nuevo procedimiento de contratación desde cero.