La Consellería de Sanidade ha movilizado hasta el momento casi 160 millones de euros adicionales a los inicialmente previstos en el presupuesto del Sergas de 2026 para cubrir sustituciones de personal, bajas, vacaciones y ampliaciones de jornada del personal sanitario, según las sucesivas modificaciones presupuestarias tramitadas a lo largo del año. Se trata de un ajuste no planificado en origen que pone de manifiesto hasta qué punto la falta de efectivos estructurales obliga al sistema sanitario gallego a recurrir de forma constante a refuerzos temporales para sostener la actividad asistencial.
El grueso de ese esfuerzo presupuestario se concentró en dos momentos del año: en marzo se destinaron 40,5 millones de euros para financiar actividad extraordinaria, mientras que en junio la partida se disparó hasta los 116 millones de euros, destinados sobre todo a cubrir las sustituciones de verano y las bajas del personal, un periodo especialmente delicado por la coincidencia de las vacaciones estivales con el mantenimiento de la actividad asistencial habitual. A esas dos partidas se sumaron otros 10,1 millones de euros para el plan de refuerzo estival y 523.000 euros adicionales en julio para la contratación de sustitutos, en un intento de que la reducción de plantilla por vacaciones no se tradujera en un mayor deterioro de las listas de espera.
El refuerzo presupuestario llega en un año marcado por la conflictividad laboral en el sector: las sucesivas huelgas convocadas contra el Estatuto Marco que impulsa el Ministerio de Sanidad han obligado a suspender un número elevado de actos asistenciales en Galicia a lo largo de 2026, entre cirugías, consultas hospitalarias y citas de atención primaria. Ese contexto de huelgas, unido al propio déficit estructural de facultativos que arrastra la sanidad gallega desde hace años, ha coincidido con un nuevo repunte de las listas de espera: al cierre de 2025 quedaban cerca de 49.500 pacientes pendientes de intervención quirúrgica, con una demora media que aumentó varios días respecto al ejercicio anterior.
El propio volumen de la inyección presupuestaria evidencia que las sustituciones y las ampliaciones de jornada, aunque necesarias para no paralizar la asistencia, funcionan como una solución a corto plazo frente a un problema de fondo: la falta de facultativos en plantilla fija. Los refuerzos temporales permiten cubrir ausencias puntuales, pero buena parte del personal ya en plantilla sigue asumiendo cargas de trabajo adicionales a través de peonadas y jornadas ampliadas, una fórmula que la propia Consellería reconoce como complemento necesario mientras se resuelven las plazas estructurales pendientes.
Sanidade defiende que este esfuerzo presupuestario, sumado a las plazas convocadas en los últimos concursos de traslados y ofertas públicas de empleo, es la vía para sostener la asistencia mientras se negocia una salida a las huelgas convocadas para las próximas semanas. Los presupuestos que se aprueben para 2027 permitirán comprobar si este tipo de refuerzos extraordinarios se consolida como una partida estructural o si, por el contrario, el Sergas logra reducir su dependencia de las sustituciones a corto plazo.